La
curiosidad mato al gato, maldita curiosidad, a mí me rayo el disco. Aunque no
se cual gato era ese, hoy escribo precisamente a eso. No a gatos, tranquilos
todos. Hoy escribo en son de aquel sentido de la imaginación, que no es por nada
pero las mujeres lo tenemos bastante desarrollado.
Tengan
en cuenta que la cabeza de una mujer es una bóveda, son triple candado, marca
de holograma y para terminar una contraseña que solo ellas saben combinar
diariamente (hablare en tercera persona). Ellas no se equivocan solo algunas
veces, tienen desfases y logros que solo ellas ven de tal manera.
Es
difícil imaginar cómo es que una idea, así a lo loco, suelta sin querer en una conversación
puede ser tan dañina en estas metes perversas. Las mujeres calculadoras y con
los sentidos puestos en todo a su alrededor, se mueren de la curiosidad por
saber en qué se convertirá la pequeña semilla en el aire ducha anteriormente.
Ellas
no preguntaran directamente o por lo menos no la gran mayoría, en realidad,
esperan pacientemente unos minutos a que
ese individuo despistado libere con sus palabras el resto de la idea. Cuando
esto no sucede, bueno ya sabemos maso menos que pasa, entran en estado de desesperación,
sudores fríos y demás síntomas de que necesitan saber completamente que está
pasando.
Finalmente
no sucede nada y el emisor olvida por completo aquella palabra, frase o
enunciado que abordo sin medir consecuencias. Como toda mente brillante y
especialista en tener las verdades a sus pies, usa a diplomacia para llegar al
meollo del asunto, puede que para el resto no tenga importancia pero sí la
tiene y mucha porque es esa negligente verdad la que puede darle ojeras a una
mujer, puede sacarla de todo pensamiento haciendo que su curiosidad, active los
niveles más altos de imaginación y llegue el fin de la calma.
Llega
el Rayón de disco, no se duerme, de comer de mas, la ansiedad de no armas un show
se hace cada vez más pequeña. Y por si fuera poco, el mal genio disimulado con
sonrisas que intentan de nuevo calamar los ánimos en esa felina curiosidad se
hacen histéricos. Pero tranquilos pequeños amigos lectores, les escribe una
mujer que ha pasado y puede que sin mucha certeza estar pasando por esto. Luego
de usar sus armas con el emisor, para tener seguridad de una fuente confiable
de en qué termino aquella idea, todo está en calma.
A
este punto puede que tengan dos opciones: que se cumpla ese dicho de “La calma
antes de la tormenta” o que sea en serio insignificante y el alboroto sirva
para hacer más fuertes los lazos de amistad.
Ya
para terminar, las mujeres podemos tener un mundo de cosas en la cabeza, tener
en esa caja fuerte varios compartimentos que se pueden cruzar pero que cuando
intentamos que eso no ocurre y finalmente ocurre estamos perdiendo poco a poco
el sentido. Pretendemos que nada pasa pero pasa de todo.
La
paciencia que hace verdaderos sabios, el dicho de algunas de mis tías, la
paciencia no es uno de mis talentos, aunque por algunas personas he hecho que
esto se derrumbe, también vuelvo a mi estado normal y -quiero saberlo todo- como
aquella película I CAN'T THINK STRAIGHT.
Un consejo para toda la vida, ser frenteros,
decir y preguntar lo que se nos pegue la gana pues no hay peor momento que
enterarse de las cosas sin estar preparadas para ese puñetazo.

