Bueno no sé si sentir pena
o sentir el momento. La verdad es que a la chingada como dicen por ahí, ya lo
que pasó, paso y la verdad fue excelente. Salir de parciales en la universidad
deja unos cuantos síntomas, deja cansancio, tanto físico como mental, deja unas
bellas ojeras y deja unas ganas de salir que te carcomen desde que inicias
parciales algo así como ansiedad de saber cómo son las notas al final de ese
ciclo.
Este primer corte fue
bastante bueno a decir verdad, el esfuerzo se hizo notar y al final todos
contentos. Todo este embrollo de si sentir pena o sentir el momento inicia un sábado
a las 10 am, luego de tener que ir a la universidad un sábado #Sacrilegio a
recibir el parcial de la materia que más desvelos te ha hecho tener en estos días,
de más madreadas dichas, bueno llega la hora, normal, compañeros, profesor que
llega tarde y un final feliz.
Son las 10 am y la idea de
salir a disfrutar esa noche no se hace esperar. Esta listo, a las 8pm inicia la
noche aquí y la vida nocturna nos saluda. Una comida árabe, buena conversación #VerdadesAmedias
es importante esta comida porque los temas tratados varían desde que fue el
desayuno hasta como carajos pasamos ese maldito parcial al igual que como
negarlo hablar de otras personas, decir cuánto las queremos, cuando detestamos
su compañía y es obvio declarar que esperar 1 hora por una comida deliciosa
vale la pena aunque te salgan raíces.
Ya entrada la noche maso
menos 10 pm, el plan a seguir era buscar un sitio en donde anclarnos con la
botella de licor que nuestro bolsillo pudiera solventar, dicho y hecho, aguardiente
colombiano, que no duro mucho pero que aguanto para seguir hablando otro tanto.
Aunque no en estado de
ebriedad pero si dándome cuenta que estaba divagando con cualquier tema que se
cruzara por mis ojos, decidimos que no habíamos perdido los sentidos aun. Interesante
pero discutible eso que a veces se hace oír #NoCombineElTrago porque puede
salir mal. A decir verdad, según mis compañeros, tengo garganta de hierro, que fondo
blanco ni que nada, los tragos no se hacen esperar y como agua bajan uno a uno.
El camino desde el estanco
hasta el sitio determinado para vernos hablar bobadas no era largo pero si se
empezaba a sentir en Slow Motion, recuerdo todo, cada cosa que dije, cada
chiste que desplegué incluso la casa cervecera que probé, es cierto que tomar sentados
y de buenas a primeras ponerse de pie influye. Estaba lo bastante risueña y
alegre, y todo seguí así hasta que la hora de la verdad llego.
No tenía reloj así que sacar
el celular para ver la hora fue la oportunidad perfecta para ver aquel #EnLinea
que lo inicio todo. Se notaba en mi escritura que andaba ya prenda, aunque al
otro lado del celular no parecía importar, seré sincera y diré que si,
efectivamente me descare y dije cuanta cosa sentía y se me pasaba por la mente
hasta llegar a mi casa y ver aquella persona no tenía señal para leer los
mensajes.
Es aquí cuando llego al
apartamento en donde me doy medio cuenta de lo que acabo de hacer pero aun así
lo dejo pasar y me voy a dormir un rato. A la mañana siguiente con algo de sed,
dolor de cabeza, unas ojeras y una sonrisa en el rosto, me dispongo a releer lo
que había dicho hace algunas horas, mientras el café se hacía, mis mejillas
ardiendo en rubor, de la pena tan grande que sentí pesando que yo había escrito
eso, es cierto, yo siento eso pero nunca me había puesto prenda para decirlo.
Paso
el café, unas galletas y los cuentos de los hermanos Grimm, no había nada de
que apenarse, era el momento de decirle todo a ese #EnLinea y así fue. Ya en la
tarde después de dormir otro tanto, un mensaje de disculpa envié pero no hubo
respuesta, hasta el sol de hoy que escribo esto porque fue un sábado genial.







