A esta hora muy a las 9 pm
de un martes, sé que se preguntan y hasta yo misma me pregunto qué hago
escribiendo pero eso es lo que me fascina, sé que no soy escritora pero el
simple hecho de unir silabas con una mínimo de sentido es lo mejor, hola a
todos y esto es “volver a la universidad”.
El tema es que, ya solo
quedan unos cuantos días para regresar a la universidad y declarar las
madrugadas como lo máximo en el mundo de los horarios bonitos. Tratar de salvar
7 materias en menos de 5 meses y pretender agradar a más de 40 personas por
salón que mágicamente van disminuyendo a través de los 3 cortes que lo
contienen.
En realidad, volver a esta
rutina que no es tan rutinaria pues cada semestre cambia, pero ya me entienden.
A lo que quiero llegar es que, esos meses de vacaciones hacen estragos en las
costumbres de cada quien, levantarse a una hora, saber que desayunar, con quien
se vive y a quien se llama. Es como si rebobinaran en casete que tenemos y nos
dejaran un espacio libre para los conocimientos que llegan mientras los
obtenidos con sudor, lágrimas y mucho trasnocho el semestre pasado fueran
arrumados para un posterior despliegue cuando se le necesiten.
Sé que esto último suena
muy perezoso ya que debo mantener mis conocimientos frescos, pero que quieren
que les diga, las vacaciones ocupan un tiempo extendido que se llenó por
camisetas amarillas y malas palabras frente a un árbitro que no quería dejar al
equipo de Brasil perder.
Esta ciudad sin
estudiantes se ve algo vacía, hace más frio, los locales no abren como de
costumbre y todos están entrepiernados con su almohada y cobija favorita. Esta situación
se intensifica cuando tú eres una de las pocas personas que llega antes de lo
previsto a la ciudad donde un apartamento vacío te espera, con la semana de más
sueño que puedes vivir.
Luego es el inicio de
clases y tratas de negarlo, al decirte que tú no parecías primiparo cuando
entraste por primera vez a recibir una clase, ya que vez, las manadas de
estudiantes con un letrero algo abstracto e invisible en la frente que te dice
que son acabados de salir de casa. Para algunos es ofensivo decirlo pero es
cierto, y más cuando se te hace fácil descubrirlos, guiándote en lo que tú ya
has hecho.
Tienen uno de los peores
horarios posibles, con los espacios entre clases más grandes jamás imaginados,
entre eso, que al no conocer la universidad, tienen como su cartel de presentación,
la impresión de este último. Andan por los pasillos de la universidad con lo
que ellos creen es un grupo de amigos que parece más un reunión de gorriones
buscando a su madre. Por si la situación se torna antisocial, tienen la excusa
se sacar del bolsillo un celular y pretender que el resto del mundo lo vigila.
En cuanto a mí, bueno, no
tiene nada de complicado, la complicada soy yo, aunque este primer día me dejo
claro que tengo muchas cosas por hacer, gente por conocer y proyectos que
atender, sé que no es fácil, mantenerse en una sola pieza si eres la que lidera
un parche de amigos que nos apoyamos en conjunto.
Pronto pueden esperar una colaboración
en el blog con un amigo, no tengo la fecha precisa pero está en proceso de conjugación
para temas de interés y cosas sin sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario