martes, 19 de agosto de 2014

Volver a la universidad

A esta hora muy a las 9 pm de un martes, sé que se preguntan y hasta yo misma me pregunto qué hago escribiendo pero eso es lo que me fascina, sé que no soy escritora pero el simple hecho de unir silabas con una mínimo de sentido es lo mejor, hola a todos y esto es “volver a la universidad”.

El tema es que, ya solo quedan unos cuantos días para regresar a la universidad y declarar las madrugadas como lo máximo en el mundo de los horarios bonitos. Tratar de salvar 7 materias en menos de 5 meses y pretender agradar a más de 40 personas por salón que mágicamente van disminuyendo a través de los 3 cortes que lo contienen.

En realidad, volver a esta rutina que no es tan rutinaria pues cada semestre cambia, pero ya me entienden. A lo que quiero llegar es que, esos meses de vacaciones hacen estragos en las costumbres de cada quien, levantarse a una hora, saber que desayunar, con quien se vive y a quien se llama. Es como si rebobinaran en casete que tenemos y nos dejaran un espacio libre para los conocimientos que llegan mientras los obtenidos con sudor, lágrimas y mucho trasnocho el semestre pasado fueran arrumados para un posterior despliegue cuando se le necesiten.

Sé que esto último suena muy perezoso ya que debo mantener mis conocimientos frescos, pero que quieren que les diga, las vacaciones ocupan un tiempo extendido que se llenó por camisetas amarillas y malas palabras frente a un árbitro que no quería dejar al equipo de Brasil perder.

Esta ciudad sin estudiantes se ve algo vacía, hace más frio, los locales no abren como de costumbre y todos están entrepiernados con su almohada y cobija favorita. Esta situación se intensifica cuando tú eres una de las pocas personas que llega antes de lo previsto a la ciudad donde un apartamento vacío te espera, con la semana de más sueño que puedes vivir.

Luego es el inicio de clases y tratas de negarlo, al decirte que tú no parecías primiparo cuando entraste por primera vez a recibir una clase, ya que vez, las manadas de estudiantes con un letrero algo abstracto e invisible en la frente que te dice que son acabados de salir de casa. Para algunos es ofensivo decirlo pero es cierto, y más cuando se te hace fácil descubrirlos, guiándote en lo que tú ya has hecho.

Tienen uno de los peores horarios posibles, con los espacios entre clases más grandes jamás imaginados, entre eso, que al no conocer la universidad, tienen como su cartel de presentación, la impresión de este último. Andan por los pasillos de la universidad con lo que ellos creen es un grupo de amigos que parece más un reunión de gorriones buscando a su madre. Por si la situación se torna antisocial, tienen la excusa se sacar del bolsillo un celular y pretender que el resto del mundo lo vigila.

En cuanto a mí, bueno, no tiene nada de complicado, la complicada soy yo, aunque este primer día me dejo claro que tengo muchas cosas por hacer, gente por conocer y proyectos que atender, sé que no es fácil, mantenerse en una sola pieza si eres la que lidera un parche de amigos que nos apoyamos en conjunto.


Pronto pueden esperar una colaboración en el blog con un amigo, no tengo la fecha precisa pero está en proceso de conjugación para temas de interés y cosas sin sentido.

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