Es
extraño como darle pie a una conversación, tiene el poder de quitar el sueño en
tu cronograma, como unas pocas palabras en el cybermundo dan tema para rato. Esa
casualidad que yo no controle lo que se dice, pero es una realidad en la que yo
elijo como me afectan esas palabras. Fue extraño la primera vez que lo dije, lo
hice porque se creía que enunciando cualquier pretensión, mi vida se arruinaría
por completo dejándome en la más profunda confusión. Tuve que aclarar el hecho
de que ya la confusión no me la da un recuerdo del pasado hecho licor del
presente, la confusión llega cuando nada tiene sentido, pero en esta ocasión
todo tenía sentido.
Mucho
tiempo pase, mandándole un mensaje al subconsciente para evitar que mis ojos se
cerraran en mitad de la noche, tenía muchas cosas de que hablar y contar y
aunque algunos intervalos no entendía nada de lo que se me hablaba por un
extraño idioma sacado de las más inocentes borracheras, parecía estar hablando
con un fantasma que podía ser el más consentido en la tierra.
Recordar
y saber que se recuerda ya no es el problema, de hecho, no hay ningún problema,
el cinismo que me embarga y la gracia con la que escribo son los factores Premium
en mi discurso con doble sentido.
Es
extraño como en un historial de conversación quedan plasmados los anhelos y
deseos que alguna vez imagine, pero no había sido enteramente capaz de
preguntar por ellos, quizá por ello nunca releo esos. El historial termino
cuando otro fantasma apareció, pidiendo en una realidad disfrazada de cariño que le
diera espacio en esa fría madrugada y así poder resolver infinidad de asuntos
que no me competen.
Di
por hecho el salir de ese cybermundo y centrarme en el sueño reparador que
necesitaba antes de comenzar un nuevo día. No fue precisamente ciclo de sueño más
consecutivo que he tenido, dos animas, ostentando su relación, explicando,
exigiendo y riendo en la madrugada.
Sigo
diciendo que mis escritos no tienen sentido, que si las personas, en su ajetreado
día los leen, llegaran a un profundo inconformismo ya que ni pies ni cabeza
tienen, solo son palabras que describen de la forma más directa en mi haber, un
pedacito del día y en este caso de madrugada. Si se llegase a entender creo que
mi sarcasmo no es muy bueno pero de una u otra manera expresa las risas que me
producen continuamente y la seriedad con que tomo los momentos que componen mi día.



