No me entero.
No me doy cuenta de las cosas.
De
que te quieres dar cuenta?
De todo lo que me rodea.
De la más fina gota de
lluvia a mí alrededor.
Pero sí que te enteras,
estuviste presente en ese instante
donde todo cambio y nada era igual,
presente el día en que mi cabeza dejo su función
monótona y desgastante,
por ver como tu seriedad rutinaria le llenaba de vida.
Sí
que te enteras,
de como espaciar las nubes y que digo nubes,
espaciar las letras
de casa verso como este,
para luego formar textos infinitos en los más recónditos
lugares de unas manos inquietas.
Te enteras de todo lo que pasa,
muy en el subconsciente,
lo sabes, pero es ese subconsciente el que se acostumbró a protegerte,
de lo que
el con su odiosa sabiduría pretendía era maldad.
Sabes muy bien lo que a tu
alrededor pasa, pero no de dejas pasar de tu puerta blindada.
Te enteras de
todo y de nada,
de aquella fina gota de lluvia que tanto anhelas,
hasta el
secreto más lejano jamás revelado.
Te agradezco que no te enteres de mis vértigos
y mis caídas,
saber que en momentos los detectives privados son tus mismos oídos,
y tus manos, los pequeños miembros de tu equipo.
Te agradezco que no te enteres,
aunque debes hacerlo para saber que la perfección no compagina en todos lados,
ni llega de buenas a primeras.
Te agradezco que no te enteres de nada que tenga
en la cabeza,
perdido se encontraría aquel valiente que intentase entrar en
ella.
Te agradezco que te enteres, y así que te enteras en cada segundo de los
minutos que faltan para mirar hacia tus adentros.
XAM
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