martes, 6 de mayo de 2014

Noches




Te encantaba, 
de la manera más sublime y descarada, 
sonrojar mis mejillas y arder mis pupilas, 
con las palabras más cortas y relajadas hacías pucheros eternos que no hacían más que endulzar mi alma. 

Te encantaba, 
discutir sobre los personajes más interesantes en un libro sin fin, 
autores despiadados escribían a diario, 
pero solo entregaban sus escritos en código secreto, 
muestran sus corazones hablaban solo bajo la luz de estrellas cayendo.

Palabras en lugar de monedas, 
llegaban justo a la ranura de inicio, 
para volver a escribir los más profundos pensamientos, 
en cartas llenas de nubes, 
al alba todo parecía rogar una noche eterna sin cortes, 
una conexión profunda que individuos sin más ni más decidian extender. 

Te encantaba, 
recordar minutos y fracciones con la precisión que solo un reloj conoce, fechas en el calendario plasmadas y nunca olvidadas quedaron, 
un libro sin final que solo llego al capítulo de presentación, 
sin conclusión, ni segundos que contaran un historia más allá de una marca en la pared.

Te encantaba, 
intentar no dormir cuando el momento lo demandaba, 
quedarte al amanecer esperando la señal ansiada para retomar las letras en la mirada
.
Te encantaba sonreírle a la luna, te morías por seguirle la cuerda a las estrellas y ansiabas cada día ser esa brisa cálida que daba vueltas a la vida. 
XAM

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