El escrito de hoy, refiere a como los anónimos
en la ida ponen los sueños en película muda. Hace mucho no recuerdo mis sueños,
pero si sé, que están presentes, aguardando el momento para salir.
Soñar contigo,
ni los más locos científicos se
pueden explicar el desorden del sueño,
el cerebro,
un órgano que más allá de
cumplir funciones vitales,
mantiene cuerdo al resto de cuerpo,
de gran magnitud
su capacidad,
esta es la hora y sus jugadas en la ida y venida no las sabe
nadie.
cuando regreses a los brazos de Morfeo,
le pongan play al mundo que dejaste a medias,
muchas veces así es,
otras no se
corre con esa suerte.
Insisto en decir, los sueños muchas veces son
premonitorios, llaman un futuro que no sabes en que momento aparece,
señales
que no entiendes y otros segundos,
parecen un dejavu, sacados de la dimensión
paralela que presentamos.
Sigo soñando contigo a pesar que hace más de un siglo con tu presencia no cruzo miradas,
flores amarillas y blancas,
el color azul que te
encanta,
un verde se asoma en el marco de este sueño.
No es como aquel sueño de
cada año.
Desapareció hace mucho y nunca supe a quien pertenecía.
He llegado a
pensar que es una acción por defecto,
sigue la continuidad de los días en
que de mis sueños no salías, hasta que alguien más ocupe la silla vacía,
un espejismo
dentro de mi cabeza hace que de día no te vea,
pero hasta la noche sepa que contigo sueño cada día.
Se siente la inhabilidad de moverse,
un viaje astral
que te deja ver cómo estas en realidad,
la capacidad de despertar no la tienes
habilitada,
desactivado el chip realista y en su máxima capacidad aquel
positivista.
Nadie puede explicar porque sigo soñando contigo,
no tengo objeción
alguna,
solo temo con el día en que no recuerde quien eres,
y así mismo, solo sueños,
sea la distancia más corta que recorra mi mente para verle.
Desde una mente
descoordinada que solo piensa en números para calcular su altiva destructiva.

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