viernes, 30 de mayo de 2014

Si sigues leyendo tendré que seguir escribiendo

Es extraño como darle pie a una conversación, tiene el poder de quitar el sueño en tu cronograma, como unas pocas palabras en el cybermundo dan tema para rato. Esa casualidad que yo no controle lo que se dice, pero es una realidad en la que yo elijo como me afectan esas palabras. Fue extraño la primera vez que lo dije, lo hice porque se creía que enunciando cualquier pretensión, mi vida se arruinaría por completo dejándome en la más profunda confusión. Tuve que aclarar el hecho de que ya la confusión no me la da un recuerdo del pasado hecho licor del presente, la confusión llega cuando nada tiene sentido, pero en esta ocasión todo tenía sentido.

Mucho tiempo pase, mandándole un mensaje al subconsciente para evitar que mis ojos se cerraran en mitad de la noche, tenía muchas cosas de que hablar y contar y aunque algunos intervalos no entendía nada de lo que se me hablaba por un extraño idioma sacado de las más inocentes borracheras, parecía estar hablando con un fantasma que podía ser el más consentido en la tierra.

Recordar y saber que se recuerda ya no es el problema, de hecho, no hay ningún problema, el cinismo que me embarga y la gracia con la que escribo son los factores Premium en mi discurso con doble sentido.

Es extraño como en un historial de conversación quedan plasmados los anhelos y deseos que alguna vez imagine, pero no había sido enteramente capaz de preguntar por ellos, quizá por ello nunca releo esos. El historial termino cuando otro fantasma apareció, pidiendo en una realidad disfrazada de cariño que le diera espacio en esa fría madrugada y así poder resolver infinidad de asuntos que no me competen.

Di por hecho el salir de ese cybermundo y centrarme en el sueño reparador que necesitaba antes de comenzar un nuevo día. No fue precisamente ciclo de sueño más consecutivo que he tenido, dos animas, ostentando su relación, explicando, exigiendo y riendo en la madrugada.

Sigo diciendo que mis escritos no tienen sentido, que si las personas, en su ajetreado día los leen, llegaran a un profundo inconformismo ya que ni pies ni cabeza tienen, solo son palabras que describen de la forma más directa en mi haber, un pedacito del día y en este caso de madrugada. Si se llegase a entender creo que mi sarcasmo no es muy bueno pero de una u otra manera expresa las risas que me producen continuamente y la seriedad con que tomo los momentos que componen mi día.

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