Según la real academia española, se define abstinencia como: “ejercicio
de esta virtud” o “Virtud que consiste en privarse
total o parcialmente de satisfacer los apetitos”, en esta pequeña pero
poderosa palabra consiste el post de hoy.
Un una apuesta
que puede salvar vidas o bueno no puedo ser dan drama queen, una apuesta
propuesta por mis amigos en un sesión de estudio para la materia que tiene
pendiendo de un hilo mi estabilidad mental en este semestre.
Después de una
tarde de risas y teoría electromagnética, en la brillante cabeza de mi nueva
amiga, surgió la idea de apostar algo que nos llevara a la mejor concentración en
lo que estábamos haciendo, debo confesar que nunca pensé nada de esto y menos
la condición de esta apuesta.
Básicamente, no
puedo abrir mi página de Facebook por 14 días, y ella bueno ella tiene otra condición.
Muchos pueden pensar; es fácil, esta red social es solo eso, una distracción,
algo que te quita tiempo, pero después de cierto intervalo de meditación,
empiezas a extrañar ese tiempo que ocupabas en línea. Llegas a la abstinencia y
sus consecuencias. No es que este de mal genio, es solo que ya la costumbre
llama a una cuenta desactivada por manos ajenas. Debo ocupar mi tiempo en otra
cosa y decirle a mis compañeros de clase que sus trabajos los envíen por
cualquier otro medio que no sea este famoso portal.
Se me nota en la
cara lo difícil que se torna y eso que solo tengo 24 horas en ello. Distraerme con
la montaña de papeles que antes no veía es la mejor salida y fijarme en cuanto
he malgastado mi tiempo es la cruda realidad.
Pertenezco a la generación
virtual, personas que se desarrollan en un mundo físico pero aparte de esto,
evolucionan en medio magnéticos. Compartimos momentos e imágenes que nos
marcan, no buscando likes, solo compartiéndolo que amigos y desconocidos.
Esto no será una bitácora
de mi paso por la falta de comunicación aquí mismo, solo quería compartir esa
pequeña taquicardia mental que en este momento cruza por mi cabeza. Estoy consciente
que a medida que pasa la semana ya no veré la necesidad de estar pendiente de
ello pero tampoco es necesario olvidarlo. No creo tener el síndrome de abstinencia, pero si es un vicio el estar tan pendiente de unos mensajes
o de unos comentarios.
Retomando
la idea de la apuesta, somos universitarios y no estoy generalizando pero el
viernes es un día sagrado, algo sacrilegioso, más aun si el semestre acaba y
tienes pista libre para salir. Si en estos 14 días yo recaigo y abro mi página,
estoy condenada a un borrachera segura, salir con mis amigos y no negar ningún trago
que se me ofrezca, pero, si yo continuo con este régimen y mi querida amiga de
ideas recae en su condición, no podrá beber ni una sola gota en toda la noche y
madrugada siguiente.
Tenemos
el consuelo de que hoy ya es martes y los días están pasando rápidamente, así
que nada más decir esto, espero que les guste esta chocoaventura y pueda que se
identifiquen en alguna palabra aquí escrita.
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