No es el hecho de que me monte en la nube, ni que
me bajen el cosmos entero o me reciten las historias mitológicas que tanto me
gustan. Es que yo no lo hacía con un trasfondo, lo hacía porque sigo siendo la
incauta que te sigue respondiendo, la misma miserable que sigue bajo tu sombra
para no perderte de vista.
Escribiendo esto, esperando a que una llamada, un
mensaje aparezca de la nada diciéndome que llegaste a mi puerta, como tú
nombrada palabra prometió. Que le den por saco a las palabras, sé que esto último
refutaría todo lo que digo en mis escritos, pero la verdad es que me mame, muy
a lo colombiano, me canse de todo esto, no te pediré que te alejes de mí,
porque la imbécil soy yo no tú. En este momento no se me pasa por la cabeza la
infinidad de excusas que puedes sacar y que validad su realidad me tomaría una
gran parte de mi vida. Ya sé que no vas a ningún lado sin pedirle permiso a la
pena que te embarga, pero como dije antes, no lo hice con la intención de nada,
como algo llamado amistad, ofrecí el desahogo de tu corazón, cuando tu mente
tocara otras tierras.
Se lees esto me importa un comino, ya la verdad no
tengo respuesta para tus mensajes. Sé que esta noche será larga, tanto para ti
como para mí, pienso que un timbrazo tuyo llegara a mi teléfono más allá de la
media noche, con un todo alegre y no sé porque lo presiento pero así es.
Escapas de muchas cosas, pero no las dejas ir,
quieres olvidar y que te olviden, pero hoy es un signo y mañana otro, por mucho
que no quiera y no es de mi naturaleza sentir esta rabia interna, la siento, y
la siento mucho. No quería perjudicarte solo intentar que el frio del páramo
refrescara tus ideas y llegaras de nuevo a casa con una sonrisa inigualable.
Intento fallido en mi marcador, pero ya da igual,
sumarle otro fallo a mi escala es como ir a la feria, aquel juego en donde te
mojas completamente en un día de lluvia, ya no hace la diferencia, unas gotas más
unas menos. Creí en ti como dice la canción, cuando nadie más lo hizo, cuando
muchos sugirieron que no lo hiciera, cuando muchos exasperados advirtieron que
la pared me encontraría en cualquier momento. Pues hoy creo que el muro de
concreto, reforzado con vigas de acero se construyó a mí alrededor para hacerme
la persona con más determinación en este mundo.
Hoy escribo y me siento muy agria no es raro en mi,
sabiendo que antes el sarcasmo era mi idioma materno, se siente bien volver por
unos momentos a como era antes.
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