martes, 3 de junio de 2014

Tanto se agacho que hasta...

Sabes que a lo nuestro no le tengo fe, ni esperanza, ni nada que se le parezca. No le tengo fe porque soy tu paño de lágrimas. No le doy ánimos porque tú pones las cartas y las quitas sin más ni más. No propongo una esperanza porque tú la creas en terceros. No seremos nada hasta que a mí se me quite la manía de ser masoquista.

Tiempo para pensar es lo que tengo y por eso escribo esto. Soy de esas que indica pero no aplica, creo que todo es como lo pinto y doy las mejores palabras a otros que no tienen nada que ver conmigo.

Aún estoy aprendiendo, pero definitivamente agradezco la ayuda y el empujón que me diste. Me enseñaste a crecer y a no creer en muchas cosas, en decir palabras bonitas pero no creerse los cuentos de hadas que yo misma escribí. Gracias al cosmos porque no me afecta tanto tus palabras y porque yo soy responsable por lo que hago y no cambio de opinión como cambia el sol de posición.

Me canse de releer todo lo que escribo, si lo digo, está hecho, si no lo hago es solo eso, palabras que se lleva el viento y nadie ni tu ni yo cumplimos y aunque no me estoy defendiendo, no pretendo que sepas cada momento de mi día, yo solo quería que cada segundo fuese para ti. Hoy me doy cuenta de todo lo que uno crese alejándose de lo que más merece.

Siempre digo que me canse de todo, que ya no seguiré a merced de sus deseos, que mentira tan exorbitante es la que profeso cada día, sin importar la hora o el dia, cualquier palabra que salga de su mente, a la mía llega con rapidez y sin demora, me tiene pensando en palabras que le soporten pero que nada tienen que ver conmigo. No es cuestión de confusión sino de la llamada friendzone a la que como muchos pertenezco ahora. Antes era sus ojos ahora debo estar despierta para desvelarme cada que su corazón no lata.

Llamar algo que no es una cosa, no es un espíritu ni una presencia, un sentimiento confundirlo con otro por muy ciegos que se encuentren las partes, tildar de amor la desconfianza que se tiene no vale nada. A veces se juego como la bolsa de valores, se sabe que abre a cierta hora, es bursátil y cambiante, bipolar muchas veces, que te hace perder pero también puede llevarte a la mayor riqueza existente.


Este escrito refleja mi reacción al ver una película que conmemora el día de san Valentín, algo de ternura, un poco de horror y mucha pero mucha comedia. 

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