lunes, 6 de octubre de 2014

En unas pocas horas

Bueno no sé si sentir pena o sentir el momento. La verdad es que a la chingada como dicen por ahí, ya lo que pasó, paso y la verdad fue excelente. Salir de parciales en la universidad deja unos cuantos síntomas, deja cansancio, tanto físico como mental, deja unas bellas ojeras y deja unas ganas de salir que te carcomen desde que inicias parciales algo así como ansiedad de saber cómo son las notas al final de ese ciclo.

Este primer corte fue bastante bueno a decir verdad, el esfuerzo se hizo notar y al final todos contentos. Todo este embrollo de si sentir pena o sentir el momento inicia un sábado a las 10 am, luego de tener que ir a la universidad un sábado #Sacrilegio a recibir el parcial de la materia que más desvelos te ha hecho tener en estos días, de más madreadas dichas, bueno llega la hora, normal, compañeros, profesor que llega tarde y un final feliz.

Son las 10 am y la idea de salir a disfrutar esa noche no se hace esperar. Esta listo, a las 8pm inicia la noche aquí y la vida nocturna nos saluda. Una comida árabe, buena conversación #VerdadesAmedias es importante esta comida porque los temas tratados varían desde que fue el desayuno hasta como carajos pasamos ese maldito parcial al igual que como negarlo hablar de otras personas, decir cuánto las queremos, cuando detestamos su compañía y es obvio declarar que esperar 1 hora por una comida deliciosa vale la pena aunque te salgan raíces.

Ya entrada la noche maso menos 10 pm, el plan a seguir era buscar un sitio en donde anclarnos con la botella de licor que nuestro bolsillo pudiera solventar, dicho y hecho, aguardiente colombiano, que no duro mucho pero que aguanto para seguir hablando otro tanto.

Aunque no en estado de ebriedad pero si dándome cuenta que estaba divagando con cualquier tema que se cruzara por mis ojos, decidimos que no habíamos perdido los sentidos aun. Interesante pero discutible eso que a veces se hace oír #NoCombineElTrago porque puede salir mal. A decir verdad, según mis compañeros, tengo garganta de hierro, que fondo blanco ni que nada, los tragos no se hacen esperar y como agua bajan uno a uno.

El camino desde el estanco hasta el sitio determinado para vernos hablar bobadas no era largo pero si se empezaba a sentir en Slow Motion, recuerdo todo, cada cosa que dije, cada chiste que desplegué incluso la casa cervecera que probé, es cierto que tomar sentados y de buenas a primeras ponerse de pie influye. Estaba lo bastante risueña y alegre, y todo seguí así hasta que la hora de la verdad llego.

No tenía reloj así que sacar el celular para ver la hora fue la oportunidad perfecta para ver aquel #EnLinea que lo inicio todo. Se notaba en mi escritura que andaba ya prenda, aunque al otro lado del celular no parecía importar, seré sincera y diré que si, efectivamente me descare y dije cuanta cosa sentía y se me pasaba por la mente hasta llegar a mi casa y ver aquella persona no tenía señal para leer los mensajes.


Es aquí cuando llego al apartamento en donde me doy medio cuenta de lo que acabo de hacer pero aun así lo dejo pasar y me voy a dormir un rato. A la mañana siguiente con algo de sed, dolor de cabeza, unas ojeras y una sonrisa en el rosto, me dispongo a releer lo que había dicho hace algunas horas, mientras el café se hacía, mis mejillas ardiendo en rubor, de la pena tan grande que sentí pesando que yo había escrito eso, es cierto, yo siento eso pero nunca me había puesto prenda para decirlo. 

Paso el café, unas galletas y los cuentos de los hermanos Grimm, no había nada de que apenarse, era el momento de decirle todo a ese #EnLinea y así fue. Ya en la tarde después de dormir otro tanto, un mensaje de disculpa envié pero no hubo respuesta, hasta el sol de hoy que escribo esto porque fue un sábado genial.

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