viernes, 3 de octubre de 2014

Quien dijo cursi

Intentar decirle todos los días que quiero tener todo a su lado, que puede llegar a ser el abismo que tanto temía un día pero que resulta siendo el impulso que a diario me mueve.

Se lo he dicho mil y una vez, aunque no es claro a la vez sé que entiende mi punto. Las palabras son silenciosas y en muchas ocasiones no las oigo así las esté pensando. Como persona, como pana, como la voz al otro lado del teléfono, como el pensamiento que me llega cada vez que quiero describir algo, así de sencillo pero a la vez tormentoso pues no tengo certeza de nada, aun así, con ridículos mensajes declaro sin remordimiento como me siento.

Con un café bien cargado como compañía soy de las que tengo certeza al decirle las cosas, sinceramente no tengo ningún contra en hacerlo, se supone que da un aire en la espalda como si un peso se desvaneciera de mis hombros cada vez que le envió globos con mensajes poco subliminales.
No es la distancia que nos separa la única cuestión que me afana, no son los años de diferencia porque eso ni me interesa, no son las pocas palabras que expresa y tampoco el tiempo de espera, es la poca valentía que tengo cuando en cuestiones de seriedad me meto.

Entiendo que mis gafas hacen ver un exterior bastante pasivo y serio con temperamento inalterable, pero son varias las noches en las que esos lentes han sido cómplices a la hora de no soltar la imaginación como para no armarme películas en la cabeza con una sola palabra dicha. Según dicen, soy de esas, esas que se toman a pecho las cosas y por eso trato de hacer lo mejor posible para la humanidad dejando mi estado fuera de todo contexto, al margen del drama y las frías despedidas.

Creo fielmente que los sueños que tengo son reales, en una dimensión paralela eres el foco de muchos espacios en mi memoria, algunos dejavus que me hacen ver cuán cierto es eso que imagino. No pretendo leer el final del libro en este momento porque sé que no voy en el límite de preguntar como resultara, no ando cerca de su nudo, solo estoy escribiendo lo que creo posible sea un inicio.

No alardeo diciendo que “para tu amor lo tengo todo” ni pretendo tenerlo, será bastante aburrido no verte en temperamentos fuertes o intentando no empalagarte con todo lo que hago, no se trata de mi solamente, ni te ti en este gran universo, ni de los extraterrestres o de las vacas en la vía láctea, se trata de la oportunidad que tenemos, de los días lluviosos que quiero salir a recorrer o de las mañanas con un desayuno tranquillo con notas bajo la almohada.


Algún tiempo atrás inicie con un libro, uno de esos que parecía del romanticismo con algo de la ilustración y al final de cada archivo terminado, puede que sin mucha coherencia escribía ahí “los libros se escriben mejor de madrugada”. 

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