Creería yo que la idea de todo
estudiante universitario sin llevar a menos a los párvulos del bachillerato pero
ya estamos en otro contexto. Siendo estudiante llamada así extranjera, por
venir de una capital a estudiar en una universidad que muchos no aprueban y de
la cual otros reniegan, sin ellos saber que llegue aquí por esas casualidades
del destino y de los amigos, n pensando en ser la mejor ingeniera industrial
sino ser algo más que la sombra de padres, primos, tíos y algotras que no son
nada mío.
Lo único que yo quería era salir
de ese tan nombrado metafórico cascaron y llegar a cierto nivel de
independencia sin la mirada penetrante de quien lleva los pantalones en mi casa
y por supuesto de mi papa. Llegue aquí, a Pamplona hace ya 3 años,
con frió, una sonrisa boba notablemente primípara y con tan solo 1 conocido. Con
minutos ilimitados y lo que yo creía era la última coca cola del desierto en
celulares #BB. Lo único que muchos quieren es pasarla rico, estudiar o hacer el
intento, no llegar a los malos pasos esos a los que mi abuela tanto les tiene
miedo pero resulto algo distinto. Ya es mi hogar este pequeño apartamento en la
montaña, y mi casa son esas cuatro paredes blancas en mi ciudad natal.
En primera instancia yo no
buscaba o no directamente un crecimiento personal, yo no esperaba la buena
acogida y claro no esperaba encontrarme personas más extrañas a mí que les
importara un bledo decir las cosas de frente #SustoYvertigo, otras que no
hablan tanto pero su egocentrismo se nota a leguas de distancia, otras muchas
que sonríen con amabilidad y colaboran en muchas cosas, y esa persona que sin
decir una sola palabra suelta a carcajada contigo al pensar exactamente lo
mismo.
Digo diferente porque en primera
instancia estudiar con profesores en clases magistrales llegando de vacaciones
es un caricia con una silla en la cara. Dos meses de vacaciones no hacen el
dinero suficiente como para llegar y alegrarse. Lo único que quería después de
esos dos meses era encerrarme en mi burbuja y no salir hasta el final de
clases, eso repito era lo que yo quería pero Neee bobadas mías cuando empiezo a
ver el cambio en las cosas cotidianas.
El resumen de mis vacaciones es
bastante corto, dormir, películas, risas, llanto, baile y alcohol, este último
en cantidades que no puedo volver a imaginar, pero la verdad de las cosas
resuena cada día en mi mente desde que la médico de la familia, una joven o
bueno no tanto de unos treinta y tantos, en esos chequeos regulares antes de
iniciar actividades, me suelta la bomba “tu apenas tienes 20 dale con toda, no
con mesura, con todo en la vida, para que así tengas mi edad y puedas reírte de
lo que hiciste y no sufrir por lo que dejaste de hacer”.
Amigos y amigas del club,
bienvenidos al 2015, me excuso por la falta de planeación y post del último
semestre y bla bla bla no quieren leer eso. No puedo prometer escribir a diario
porque sería estúpido pero si prometo contar las vivencias en algo más corto
que esto, resumido y llevado a la imaginación.
A ritmo de Gustavo Cerati me
despido
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