Como todos los seres humanos, y porque
no, de toda la naturaleza, no tengo ni una pisca de perfección y denotando más aún
que soy una mujer, pues hombre, la palabra perfecta no va conmigo.
Mi cabeza no es un buen lugar para
vivir, me distraigo fácilmente y aunque es un hecho seguro de que no olvido con
facilidad las cosas, reitero, mi cabeza sería algo así como si cayeran en una
selva, sin zapatos y con solo una cuchara que los acompañe.
No soy la persona más cuerda que se
puede encontrar en la tierra, a decir verdad hace unos días hasta mi propia
familia me dijo que a pocos días de nacer sufrí una caída y que gracias a ello
soy “caída del zarzo”, en verdad me dolió en un principio pero luego súper que
es cierto, el despiste que mi cabeza maneja es un limbo si alguien viviera en
ella.
Imagino que si mi cabeza fuese un reality show, no sería uno de música, pues no
tengo ni idea de cómo tocar un instrumento pero podría ser un karaoke extremo, una
coreografía bastante grafica de canciones poco conocidas. Ese karaoke que de
buenas a primeras podría convertirse en algo así como “sobrevivientes”, este
palabra marcara toda mi etapa de universidad pero tiene razón al ser usada, el
que sobreviva a mis pensamientos es un duro total, ya que tener discusiones internas
y autocriticas no las tiene cualquiera.
Mi cabeza no es un buen lugar para
vivir ya que ni siquiera de noche esta en paz, muy pocas veces puedo decir que
tengo la mente en blanco, una exposición por ejemplo es el mejor ejemplo, la solución
de un parcial o simplemente hablarle. No es un buen lugar porque, se da la razón
en todo, aun sabiendo que puede equivocarse, se lanza al vacío desconocido y
cuando cae, tiene dos opciones, un colchón de agua que amortigua un poco o de
igual forma puede caer en la arena, rasparse un poco pero ponerse de pie tan rápido
para decir “no pasó nada, nadie me vio”.
Mi cabeza no es un buen lugar para
vivir porque tiene muchos miedos, funciona como una oficina, tiene pequeños cubículos
en los cuales almacena y guarda cosas que solo renacen cuando les viene la
gana. La cuestión es quien maneja esa oficina, imagino que personitas, algo así
como los umpa lumpa en la fábrica de Charlie. Cada uno tiene su tarea,
estudiar, vestirse, hacer inventos en la cocina, tropezarse con la cama o no
atinarle a los dardos, eso sí, no cantarían nunca o sino esto se convertiría en
una película de Tim Burton.
Mi cabeza no es un buen lugar para
vivir, eso es seguro, pero el que se atreva, nunca se querrá ir. Mi cabeza
tiene RAM suficiente para amoblar y dejar entrar nueva información, es un buen
lugar para sentarse y confiar. Mi cabeza no es un buen lugar para vivir pero
llevo 19 años con ella, ya no hay pierde con ella.
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