domingo, 12 de abril de 2015

El delirio

El hecho no es solo tener a alguien a tu lado, decir que se quieren y volver al mundo de fantasías del que nunca saliste, el hecho es quedarse, luchar, llorar un rato y luego sonreírle porque lo merece.

No se han dado cuenta de que en la mayoría de publicaciones inicio con “el hecho…” y generalmente es así como se me ilumina todo al escribir, con hecho y pensamientos que me alegran y me dejan pensando en las noches.

He de admitir que son de esas personas que hablan sin pensar cuando su sistema pasa por una etapa de nervios, palabras que pesan a pesar de que no se oigan mal, tengan buena cohesión y carguen si 100% de coherencia, para mí misma unos minutos después, con la reacción que nunca espere, son palabras que sonaron fatal, como una daga al corazón, como un balonazo en la cara, como si tus amigos ya no se burlaran sanamente y pasara a mayores. Cuando estas palabras salen de mi boca, dicen mi verdad, dicen certezas que se notan pero a veces se confunden. No sabría cómo explicarlo si me entrevistaran, tuviese que hablar frente a una cámara o me lo preguntaran en un examen oral. Soy de esas que habla con lápiz y papel, de esas personas que se inspiran en algo y fascinantemente sale algo a la luz como si fuese muy natural. Esto creo que se debe a que todo me acostumbre a hacerlo sola, estudiar, levantarme, limpiar y hasta ver televisión.

Todo me acostumbre o mejor mal acostumbre en algo como la soledad rodeada de personas, hasta que llego de buenas a primeras la persona que todo quería conmigo, que me saco de las casillas más funestas en las que estaba para decirme con actos valientes, que hay algo más allá de todo lo vivido hasta el momento.

Llego con alegría y entusiasmo aunque con el corazón en la mano, con sentimientos encontrados y una sonrisa que parecía rota, quería ser hermosa. Pero compuesta por quién? El destino, aunque siempre pensé que la ciencia primaba, esa metáfora de la mente de muchos científicos y la mano de otros muchos escritores, hizo que en poco tiempo dejara de lado mi egocentrismo para volcarme sobre un rostro feliz y cautivante que estaba dispuesto a ser todo lo posible por pasar tan solo cinco minutos a mi lado.

Es curioso como todo cambia, como unas pocas silabas hacen la diferencia en un día desastroso, como te interesas por alguien sin estarlo buscando y no es que sea una persona colada en la sala de espera de tu vida, es una persona que está ahí, que no merece el mal, merece poesías, cartas y palabras bonitas.

Retomando con el delirio de persecución que tiene mi soledad, confieso que tiene miedo, confieso que nunca antes se sintió así, y mucho menos que antes el destino le daría una caricia así con rosas blancas y rojas. El delirio de persecución siente un temor inconsciente al cambio, se bloquea al ver que lo que tiene entre las manos es real, que eso que siempre busco pero no encontraba llego y le está haciendo pensar en lo realmente importante.
Mi delirio de persecución de está debilitando, ya casi nunca está solo, casi siempre se acompaña de cafés al amaneces, por horas y horas de risas, de conversaciones divertidas y preocupaciones chiquitas.

Mi delirio de persecución dice cosas sin pensar bien, como estará tu cara 5 segundos después, es muy poco delicado, sé que esto lo he dicho en tu presencia, me he disculpado y si no lo he hecho este es el momento de hacerlo.
Me disculpo en nombre de la soledad que se siente acorralada pro tu presencia, en nombre de todos los movimientos innecesarios en este tablero de ajedrez que parece más una cancha de micro, me disculpo por ser tan ignorante y no pensar en ti, en lo que quieres y en la opinión que mereces. Entiéndeme cuando te digo que me siento decepcionada de mí, de cuanto puedo llegar a soñar estando a tu lado para luego dañarlo.


A medida que el tiempo pasa, reconozco que ya es irremediable tratar de conservar la soledad y decirle mentiras al destino que nos presentó. El tiempo se confabula con todos mis demonios y la única respuesta eres tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario