Hoy es sábado, yo soy xam y tengo ojeras en las ojeras, la universidad es una experiencia nueva, liberadora aunque exigente, por ello no tengo mucho tiempo para escribir algo nuevo pero si he preparado varias entradas para ustedes.
Disfruten, comenten y compartan si se identifican, hasta la próxima.
No será un libro, no pretende
parecer unas memorias, solo será un escrito continuo, seguro, sin un reloj que
lo mortifique, ni un sol que lo apresure, solo será lo que deba ser a fin de
cuentas solo necesito que sea leído por las personas indicadas, el día
correcto, enalteciendo la hora perfecta.
No es necesario un don para
escribir palabras al viento y no tener memoria el día de mañana para
recordarlas, las plasmo porque en propósitos reales debo hacerlo, para mí se
reduce al hecho de que hablar no conlleva una ciencia exacta, te ríes, sonríes,
te ven llorar o amar, pero al escribir solo hay un hilo de condiciones que
transmiten ese mismo pensamiento a los que no puedes ver o a los que ya no te
acompañan.
Puede que sean ridiculeces o
pertenezcan al grupo de verdades que solo un corazón descoordinado puede llegar
a escribir, por inercia de las manos, que hoy escriben en hojas de papel usado
pretendiendo no gastar más de lo necesario con historias netas, tiradas al
olvido en una bóveda gris hermética y sin cerradura.
Palabras y más palabras, letras unidas por un pensamiento las que me
acompañan a cualquier hora del día, son las que dejan mi boca cerrada para decirles al oído todo lo
que me pasa.
Son estas las horas y me sigo
preguntando a donde llegan esas palabras, que escuchan atentamente sin virar a
los lados prestando atención al destinatario.
Las
palabras solas no dan mensajes, no trabajan de parte del correo o para ninguna
oficina postal, no tienen el valor para hablar, esa, la situación que nos une.
Yo tampoco tengo el valor de hablar, mirar a los ojos sin decir trivialidades o
temas que nada tienen que ver con lo que pienso a diario, no sé si lo que
pienso llegara a tener un valor en alguna galaxia escondida dentro de la maleta
que me acompaña, pero si sé, que guarda más de lo que yo misma imagino; sueños
recurrentes y repetitivos, llegan un día sin pensarlo, no salen del historial enloquecer
sin espera alguna, los pensamientos sencillos y fuertes que permanecen conmigo.
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